
Después de 11 años de matrimonio, Ana Patricia Gámez interpone demanda de divorcio a su esposo Luis Carlos Martínez, reportó Las Top News. La pareja, que procreo dos hijos, Giulietta y Gael, había renovado sus votos en el programa Enamorándonos USA tras 10 años de casados en la primera del 2024. Después de un año, interpuso la demanda de divorcio al hermano de la presentadora Karla Martínez.
La demanda de divorcio revela que Luis Carlos le llevaba las finanzas del negocio de Ana Patricia. Ahora ella busca una investigación de los ingresos, transferencias o fondos retirados para beneficio personal. La demanda indica: “El Tribunal debe considerar la distribución desigual de los bienes a favor de la esposa si se descubre que el esposo ha incurrido en despilfarro o malversación de fondos conyugales, o ha contraído deudas significativas que no contribuyen al matrimonio”.

GettyLuis Martínez and Ana Patricia
Las Top News compartió la demanda:
-El plan de crianza debe designar a los padres como padres con responsabilidad parental compartida de los menores, ya que esto redunda en el interés superior de los menores. Las partes establecerán un plan de crianza y un horario de tiempo compartido que mejor promueva sus necesidades y bienestar general. Si las partes no logran llegar a un acuerdo sobre un plan de crianza que especifique un horario de tiempo compartido y asigne la responsabilidad de las tareas diarias relacionadas con los menores, incluyendo la atención médica, los asuntos escolares y otras actividades, dicho plan debe ser elaborado por este Honorable Tribunal tras la debida consideración de los hechos enumerados en el Estatuto de Florida. Las partes tienen la obligación legal de mantener a los hijos menores de acuerdo con las Pautas de Manutención Infantil de Florida, de forma retroactiva y continua. Las partes deben compartir los costos asociados con la niñera, la matrícula de la escuela privada, la tutoría, las actividades extracurriculares y las actividades de verano de los niños.
–La esposa solicita una distribución desigual de los bienes conyugales, dados los esfuerzos y contribuciones materiales que ha realizado para adquirir y mantener dichos bienes. El Tribunal debe considerar la distribución desigual de los bienes a favor de la esposa si se descubre que el esposo ha incurrido en despilfarro o malversación de fondos conyugales, o ha contraído deudas significativas que no contribuyen al matrimonio.
–La Esposa confió al Esposo la gestión de las finanzas de su negocio, pero sospecha que este ha ocultado sus ingresos, transferido o retirado fondos de cuentas para su beneficio personal, lo cual debe ser justificado. La Esposa busca el control total de sus negocios, solicita que se le prohíba al Esposo cualquier participación y solicita la exención de cualquier orden de statu quo emitida por el Tribunal.
-El contrato de la Esposa con Univisión ha concluido y sus ingresos se han reducido significativamente. Las partes han disfrutado de un nivel de vida cómodo, y el esposo tiene la capacidad para mantener su estilo de vida, pero la esposa no cuenta con los recursos económicos para continuar con los hijos como solía hacerlo. El esposo puede contribuir a la manutención de la esposa durante estos procedimientos y después de la disolución del matrimonio.
–El esposo tiene, y la esposa no, la capacidad para cubrir sus necesidades financieras. La esposa necesita la ayuda financiera del esposo para cubrir sus gastos de manutención de forma retroactiva, temporal y permanente, y el esposo tiene la capacidad para pagar su manutención. La esposa solicita que el tribunal ordene al esposo pagarle una pensión alimenticia temporal, de rehabilitación, en una suma global o permanente.
-El esposo también debe estar obligado a contratar un seguro de vida que designe a la esposa como beneficiaria irrevocable por un monto que garantice el pago de la pensión alimenticia mientras tenga la obligación financiera de mantenerla. El esposo cuenta con los recursos financieros para pagar las primas de dicha póliza de seguro de vida.
-La esposa ha residido y continúa residiendo en el hogar conyugal y no puede residir en otro lugar con sus hijos menores. El esposo ha convertido el hogar en un entorno hostil donde ya no es lo mejor para las partes y los hijos que continúen residiendo juntos. La esposa solicita el uso y la posesión exclusivos de dicha propiedad permanentemente.

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