
Jennifer Aniston y Brad Pitt fueron unas de las parejas más queridas y mediáticas en la industria de Hollywood, la pareja contrajo matrimonio en julio del año 2000 y rápidamente adquirieron una lujosa propiedad en California.

La pareja adquirió esta propiedad poco tiempo después de casarse por la sorprendente suma de $13.5 millones. Pese a que se divorciaron en el año 2005, la mansión se vendió recientemente después de largos años de la separación de las estrellas.

Un gimnasio privado con todos los requerimientos para entrenar en la privacidad del hogar sin el constante acecho de los paparazzis son algunas de las comodidades de la lujosa propiedad ubicada en California, la cuna de las estrellas de Hollywood.

Aniston y Pitt son unos de los actores mejor pagados de Hollywood, por lo que era necesario que un cine privado fuese algunas de las comodidades de su nido de amor en California.

La mansión de Jennifer Aniston y Brad Pitt originalmente fue construida en el año 1934 para el afamado actor Fredric March, siendo una de las primeras mansiones de estrellas de Hollywood en Beverly Hills.

Inicialmente, la mansión antes de pertenecer a Aniston y Pitt estuvo a la vente por la sorprendente suma de $56 millones, un precio que posteriormente bajó a $44.5 millones, pero logró ser vendida por $32.5 millones.

La antigua mansión de Aniston y Pitt contaba con cinco dormitorios y trece baños entre la casa principal y la casa de huéspedes que contaba con un dormitorio. Además de estar ubicada en una zona cerrada con entradas exclusivas.

La propiedad que pertenecía a Aniston y Pitt se caracterizaba por contar con espacios abiertos con abundancia de vegetación madura que combinaba a la perfección con muebles rústicos que refrescaban cada espacio del nido de amor de las estrellas.

Gran parte de lo que existe hoy en la mansión fue gracias a Aniston y Pitt ya que poco tiempo después de comprarla en 2001, iniciaron una renovación de tres años en los que reemplazaron la mayoría de los espacios.

En el año 2005 se anunció la inminente separación de Jennifer Aniston y Brad Pitt, por lo que en el año 2006 decidieron vender la propiedad por la suma de $26 millones al ejecutivo Jonathan Brooks.

La pareja que inicialmente compró la mansión en $13.5 millones, lograron venderla en un precio mucho más elevado por lo que no presentaron pérdidas materiales al lograr rápidamente venderla en el competitivo mercado de bienes raíces en California.
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